sábado, 12 de febrero de 2011

CELTIC WOMAN Songs from the Heart


El viernes 4 de febrero de 2011 disfruté de un banquete musical de primer orden. En la ciudad de Lakeland, Florida, una ciudad pequeñita, pero con un elegante y enorme complejo diseñado para albergar varios eventos a la vez, presencié el show “Songs From the Heart” (Canciones del Corazón) con que el grupo irlandés Celtic Woman daba inicio a su gira homónima por Estados Unidos.

Lo primero fue averiguar dónde quedaba Lakeland y cuando supe que Lakeland está ubicada a cuatro horas y media de Miami, me decidí a comprar los boletos electrónicos para el concierto. El día indicado, me levanté temprano y salí como a las 10:30 de la mañana, por la misma ruta que va hacia Orlando, al llegar a Yehaa Junction, me desvié por una carretera secundaria, la 60 que pasa entre granjas, fincas ganaderas, lagos y pueblos pequeños como Lake Wales y Bartow. Fue demás está decir, una interesante experiencia, ya que es una carretera angosta de sólo 2 carriles, uno de ida y otro de vuelta.

Llegué cerca de las 3 de la tarde y lo primero que hice fue acercarme al Lakeland Center Jenkins Arena, lugar del evento. Éste es una bonita estructura polifuncional de enormes proporciones, que tiene no sólo la Arena, sino además un teatro y una buena cantidad de salones para eventos sociales, conferencias y expos. Una vez ubiqué donde quedaba, aproveché para ir a almorzar y luego darle una vuelta al pueblo, que resultó chico, pero en general bonito. A las 5 de la tarde me estacioné en un parqueo cerca del Lakeland Center y me relajé en el carro. Puse la alarma a las 6 pm ya que las puertas abrían a las 7 y el concierto estaba programado a las 8 en punto.

Cuando la alarma sonó, dentro del carro me cambié camisa y me fui a ver si ya habían abierto el parqueo, resultó que si y presenté mi comprobante de acceso, me estacioné y me fui dentro del Centro a terminar de acicalarme. A las 7 en punto ya estaba haciendo fila para entrar al Jenkins Arena que es un gimnasio, pero acondicionado un poco mas de la mitad para el evento. El escenario era impresionante, estaba el piano del lado izquierdo y dos plataformas enormes a ambos extremos, cada una llena de instrumentos de percusión, incluidas dos baterías y un cerro de tambores, platillos y gongs a cada lado. Al extremo derecho, opuesto al piano estaba el bajo y varias guitarras.

El escenario estaba iluminado todo, con unas cortinas blancas gigantes alumbradas en tonos azules. Me tocó una ubicación muy buena, pues era a continuación de las secciones de sillas a ras de piso. Mi asiento estaba algo más elevado, viendo hacia el escenario de frente un poco cargado a la izquierda. El escenario no estaba a más de 25 metros de distancia, así que se miraba perfecto. Olvidaba mencionar que antes de entrar a la sección de sillas propiamente, en los pasillos había venta de souvenirs del concierto, bebidas, cervezas, vino y los infaltables perros calientes, hamburguesas, nachos, pretzels y pizza.

A las 8 en punto apagaron luces y comenzó el concierto con un tema titulado “The Call” (La Llamada) al que siguió la conocidísima “Fields of Gold” (Campos de Oro) de Sting. De las chicas cantantes que yo conocía en DVD, se presentaron dos, Chloe Agnus y Lisa Kelly, la tercera cantante fue Lisa Lambe, que según me enteré después, es nueva en el grupo. Chloe es algo rellenita, pero fungía como la líder. Mención aparte merece Mairead Nesbitt, la pequeña violinista de este grupo que en vivo es como un torbellino, baila y toca al mismo tiempo, recorre todo el escenario y va con unos vestidos abiertos que muestran sus bien torneadas piernas.

La primera y segunda parte del concierto (hubo un intermedio) fue sensacional. El repertorio muy bueno, las voces perfectas, un coro adicional de seis voces: tres damas y tres varones. Los músicos eran un pianista joven que con su instrumento y un sintetizador llenaba las canciones de excelente forma, el bajista Eoghan O’Neill, un guitarrista eléctrico y acústico llamado Des Moore que además interpretó la mandolina y el laúd, un gaitero de tipo irlandés (en la gaita irlandesa el aire sale a presión de codo) Tommy Martin que además tocaba las flautas, los dos percusionistas Nick Bailey y Ray Fean que conocen su oficio y en ocasiones se bajan de sus elevados escenarios a hacer demostración de habilidades y un gaitero escocés llamado Anthony Byrne, que fue anunciado como el mejor del mundo y para que quería más, cuando todos tocaban y cantaban, aquello era impresionante.

Las canciones se sucedieron en forma de voces solistas, dúos, tríos, solos de violín, de gaita escocesa e irlandesa, en fin una verdadera muestra de talento musical que duró hasta las 10:30 pm. Era una mezcla de canciones rítmicas y románticas o sentimentales en inglés, en dialecto galés y en italiano. La versión que hicieron de “Sail Away” de Enya fue magistral, con efectos de sonido y todo. Para las coreografías utilizaban velas, el baile y las composiciones de posición del coro para que el espectáculo fuese lo más dinámico y variado posible.

Cuando se juntaban a cantar las tres solistas más el coro, eran nueve voces sincronizadas y armónicas que hacían un ensemble potentísimo, a la vez que angelical. Cuando cantaron la canción de cierre “You Rise Me Up” (Tú me Levantas), la gente se puso de pie ovacionando, lo cual aproveché para salir, pues necesitaba volver a Miami esa misma noche. La canción de agradecimiento la escuché mientras iba hacia el carro, para evitar los atrasos de salida del parqueo.
Así que aún con la música resonando en mis oídos y las imágenes mentales de estas artistas irlandeses que son todas ejemplo de virtuosismo, tomé el camino de regreso.

No me importó que tuviera que desvelarme manejando, ni la soledad del camino, yo iba feliz y agradecido con Dios de haber tenido la oportunidad de ver a Celtic Woman en vivo.